Tras la última cumbre el euro vuelve a tomar aire antes de que llegue otra posible
inmersión. Mucho se ha debatido sobre el estado de la moneda única y las medidas adoptadas por los líderes europeos. Si bien la toma de decisiones es complicada hay que reconocer su esfuerzo aunque en más de una ocasión, lo decidido no ha sido quizás lo más acertado.
Hace tan solo unos días la última cumbre sacó varias ideas en claro entre las que destacan que las medidas últimas tomadas no han dado los resultados pensados.
La operación de inyectar dinero a los bancos para sacar a flote los fondos soberanos y a la vez a los fondos para salvar los bancos no tiene funcionalidad a día de hoy. Lo malo es que esta conclusión ha sido obtenida tras bastante tiempo de tenerla en vigor. Ahora se da la razón a los que argumentaban que este tipo de rescate solo iba a favorecer que los inversores del ámbito privado exigieran tasas de intereses aún más altas lo que implicaría un mayor endeudamiento.
La resolución para este problema ha sido la propuesta de recapitalización del Banco Europeo de Inversiones con un crecimiento de 150 millones de dólares. Esto debería provocar que los mercados dieran un voto de confianza a la defensa de la austeridad. ¿El problema? Que los mercados no se decantan por la austeridad sino por lo contrario, esto debilitará el crecimiento como ya está ocurriendo en el caso cercano de Grecia e incluso en nuestro propio país, España. Alemania a su vez parece no darse cuenta y se queda sorprendida antes los resultados, aunque muchos expertos lo hayan anunciado en repetidas ocasiones.
Si nos centramos en la situación que está viviendo la banca podremos darnos cuenta de que el respaldo de los mismos por parte de los países donde se encuentran tiene mucho que ver. Cada país respalda de manera individual a su banca, dándole el apoyo según su situación financiera. Esto lleva a los bancos de países más débiles económicamente a verse tentados a llevarse el capital a otros países dónde les ofrecen mayores garantías y un mayor apoyo en caso de problemas de solvencia. Algo destacable sin duda es que no haya habido un nivel bastante elevado de fuga de capitales hacia los países con mejor economía.
La situación que viven países como España, Irlanda o Grecia entre muchos otros es porque cometieron el error de teniendo dificultades con el superávit, confiar plenamente en los mercados. Esto dio de lleno con los déficits y el problema actual. La burbuja se dejó crecer hasta que está no ha dado más de si y el mercado se ha colapsado. Alemania ve amenazar sus intereses ya que esto podría salirle caro, los costes para ella serían innumerables.
La sombra del euro hace meya y sin duda la confianza depositada en la moneda única se está perdiendo día a día. Solo queda esperar y estar atentos a los movimientos y resoluciones que se llevan a cabo por parte de las cumbres y negociaciones entre los líderes europeos.






